PATRIMONIO

Ayuntamiento de Navarredonda y San Mamés

Esta situado en la plaza principal de Navarredonda, Fue construido en la posguerra por el organismo público Regiones Devastadas, que reconstruía infraestructuras dañadas por la guerra civil en el territorio denominado “nacional”. En su fachada principal alberga un reloj y un blasón de origen desconocido.

PATRIMONIO

Ermita de San Miguel

Situada en Navarredonda, resulto seriamente dañada durante la Guerra Civil Española, pero fue reconstruida en 1962

Posteriormente ha sufrido otra reforma. De la fachada original de la iglesia ya solamente se conserva el ábisde semicircular románico

PATRIMONIO

Ermita de San Mamés

Durante la edad media fue el templo de mayor importancia del entorno, siendo escenario de a coronación de Juana “La Loca”. Su exterior es de mampostería y ladrillo, y bajo el alero del ábside presenta trazados juegos decorativos. En el interior contiene un conjunto de pinturas murales modernas de estilo neorromanico.

En la parte sur de la iglesia encontramos un pequeño jardín que precede a la entrada y un pequeño cementerio.

PATRIMONIO

La Fragua

La mayoría de los vecinos del municipio era labraderos y ganaderos. El oficio de herrero era uno de los más importantes. A el acudían los vecinos a herrar a los animales, arreglar útiles de labor como; arados, rastrillos, elementos de los carros y otro aperos que utilizaban antiguamente.

PATRIMONIO

Piedra de la Reguera

La “Piedra de la reguera o de las veces”, símbolo de la rica actividad agrícola de la zona, marcaba el reparto del tiempo de riego entre vecinos que poseían huertos con derecho a agua que formaban la Comunidad de regates. Similar a un reloj de sol, se compone de una estaca alta clavada en el centro de una piedra circular, pero en lugar de las horas, tiene talladas tantas marcas como regentes existieran. El día estaba dividido en cinco veces, mañana, tarde y noche.

PATRIMONIO

Potro de Herrar

Construcción típica de los municipios de la Sierra Norte cuyo origen data de la Edad Media.
El potro era utilizado por los vecinos para inmovilizar al ganado de labor para herrarlos y practicar determinadas curas más cómodamente y sin peligro. El animal se colocaba dentro del potro, entre los pilares de piedra que estaban clavados en el suelo y se le ataba con cinchas de cuero. Las patas dobladas del animal se apoyaban en piedras de menor tamaño y la cabeza se sujetaba al ubio (yugo de madera) con lo que se le inmovilizaba y se facilitaba el herraje.

Se compone de los siguientes elementos:

  • Pilares de piedra clavados firmemente en el suelo con otras piedras de menor tamaño
  • Yugo de madera
  • Travesaños de madera donde se ataban las cinchas de cuero para inmovilizar al animal